
Desde niña descubrí mi amor por la fotografía gracias a mi papá, quien capturaba los momentos más especiales de nuestra familia. Con el tiempo decidí formarme profesionalmente en Quito y luego como Diseñadora Fotográfica, explorando diferentes áreas como la fotografía documental, publicitaria y de producto. Mi curiosidad también me llevó a estudiar en Buenos Aires, donde amplié mi visión creativa.
Casi por casualidad llegué a la fotografía de bebés y familias cuando unos clientes de boda me pidieron retratar su embarazo. Desde entonces he tenido la alegría de fotografiar a más de 1.600 bebés, una experiencia que hoy pongo con mucho cariño al servicio de las familias en mi estudio.